Envíos a domicilio a todo España mediante mensajería urgente
Cuando haces clic en nuestra web, comienza una carrera contrarreloj. Queremos que la fruta llegue con el aroma y la frescura del campo, pero hay un eslabón invisible y fundamental en esta cadena: el repartidor.
Hoy queremos abrir una pequeña ventana a su realidad. No para justificar errores, sino para que, juntos, hagamos que cada entrega sea un éxito.
La matemática de una ruta: El factor 5 minutos
A veces nos cuesta imaginar el volumen de trabajo de un mensajero. Un repartidor medio gestiona unos 150 paquetes diarios. Si dividimos su jornada, eso significa que tiene escasamente 5 minutos para llegar a una dirección, aparcar, localizar el paquete, subir y entregarlo.
Es una coreografía milimétrica donde cada segundo cuenta. Por eso, las rutas están optimizadas por software para recorrer los mínimos kilómetros posibles.
El reto de los horarios imposibles
Sabemos que vuestro tiempo es oro, pero a menudo recibimos peticiones que, por logística, son inalcanzables:
- «Entregar solo de 17:00 a 18:00»: Si el repartidor está en tu barrio a las 11:00, no puede detener su jornada 6 horas para esperar ese tramo. Obligarle a volver específicamente a esa hora significaría dejar sin entregar otros 20 paquetes o cruzar la ciudad dos veces, perdiendo la eficiencia que permite que los costes de envío sean razonables.
- «Que me llamen una hora antes»: A veces se piensa que el repartidor lleva una agenda manual o alarmas para cada paquete, pero la realidad es distinta. El repartidor vive el «aquí y ahora». Sabe cuál es su próxima parada, pero es imposible predecir con exactitud dónde estará dentro de una hora (el tráfico, un ascensor averiado o un paquete difícil en otra calle pueden cambiarlo todo). Su PDA le indica el siguiente destino, no le permite programar recordatorios de futuro.
La comunicación es de un solo sentido
Los repartidores utilizan terminales profesionales para contactar contigo en el momento de la entrega. Un detalle importante: estas terminales permiten emitir llamadas, pero no recibirlas. Si ves una llamada perdida y no pudiste atenderla, es muy probable que el repartidor ya esté en la siguiente calle. Él no puede «devolver» la llamada ni estar pendiente del teléfono una vez ha seguido su camino.
¿Cómo puedes ayudarnos a que tu fruta llegue perfecta?
Para que el esfuerzo del campo no se pierda en el asfalto, te pedimos estos pequeños gestos:
- Flexibilidad: Si sabes que no estarás en una franja amplia, un vecino, un comercio cercano o un punto de recogida son los mejores aliados de tu fruta.
- El teléfono siempre a mano: Es la única herramienta del repartidor para salvar una entrega difícil en el último minuto.
- La dirección, al detalle: Si tu timbre no suena bien o hay un código en el portal, déjanoslo en notas.
- Una sonrisa: Un repartidor que se siente respetado trabaja con más cuidado. Al final, él es quien deposita en tus manos el fruto de nuestro trabajo.
Gracias por entender que detrás de cada envío no hay solo logística, hay personas haciendo lo imposible para que comas sano.
